La fotografía digital permite obtener resultados, rápidos, con una técnica impecable y con una inmediatez pasmosa y a unos costes relativamente bajos. Pero a la fotografía digital le falta algo muy importante, un ingrediente vital: la mágia.
Ahora da igual cuantas fotos dispares hasta conseguir lo que buscas, lo ves al momento, no vale apenas dinero. El ensayo y error es rapidísimo y usual. Antes eso no era así. La película tenia un coste no solo en si misma sino en el revelado. Un coste no solo económico sino también de tiempo, pasaban un mínimo de horas antes de ver resultados. El digital es inmediato y permite pequeños errores de exposición incluso que luego son recuperables desde el procesado con el ordenador.
Antes disparar una foto, se requería de un ritual que hoy no existe. Cargar la cámara. Asegurar una correcta exposición y un encuadre escogido antes de disparar. El sonido de ese disparo mecánico. Rebobinar el carrete, revelarlo y de forma mágica mediante un proceso químico ver aparecer esas imágenes que horas o días antes había realizado. Todo mas pausado, con un tiempo de por medio. Saboreando cada cosa.
Podría asegurar que en los más de 25 años que llevo haciendo fotografías, la mayor parte de ellos han sido en soporte analógico o químico. No soy muy consciente de en que año dispare mi primero foto, pero si tengo claro que en el año 1985 ya trasteaba y me encerraba en un cuarto oscuro a revelar blanco y negro, de eso hace unos 27 años... Mi primer Mac lo compré en el año 1993, en ese periodo se trabajaba de forma híbrida, o sea se disparaba con película y se digitalizaban con un escáner para editarla en digital con Photoshop.
Mi primera cámara digital ( una Nikon Coolpix 5000) la adquirí en el año 2002, eso son unos 10 años trabajando en soporte totalmente digital. Por tanto de esos 17 años restantes han sido prácticamente químicos.
Reconozco que la fotografia digital es un gran adelanto, permite acceder a muchos aficionados a un arte que antes era difícil, lento y caro. Eso tiene lógicamente sus desventajas, ahora mucha gente con cámaras caras digitales ya son "fotógrafos". Antes era un oficio, requería de un aprendizaje y una experiencia. Ahora cualquiera por el mero hecho de tener una cámara digital ya es "fotógrafo", pero ese debate lo trataré en otro momento...
Supongo que ha sido esa nostalgia del trabajo pausado, de ese ritual que es cargar una cámara. De medir la luz con un fotómetro de mano. Ese magnifico sonido que supone oír como un espejo se levanta para dar paso a luz a través del obturador mecánico, lo que me ha llevado a adquirir de una vieja cámara de medio formato ( con un tamaño de película el doble de grande de lo habitual). Una cámara alemana con lentes de gran calidad con un negativo de película de prácticamente 6x6 cms.
Ha sido un reto. Y mas ahora en que la mayor parte de laboratorios de Barcelona son historia. Incluso encontrar determinadas películas es una tarea titánica, y a menudo hay que recurrir a compras online para conseguirlas.
Pero es como una terapia. Llegar al sitio. Escoger un encuadre. Tomarse unos cinco minutos en cargar la cámara, con ese carrete que no ha sido fácil encontrar. Medir la luz con el fotómetro. Disparar. Saborear el momento. Elegir un nuevo punto de vista. Y después de 12 disparos. Descargar la película para acudir al laboratorio, donde después de 24 horas, veras esas fotos tomadas con tanto arte. Eso además de una terapia te ayuda a volver a dar valor a cada disparo.
No significa ni mucho menos que me haya vuelto loco y renuncie al formato digital. En absoluto. Pero un sentimiento de añoranza por el viejo sistema que la actual fotografía digital no da, me ha llevado a volver al viejo carrete. Es algo parecido como lo que ocurre con la cocina. Todos andamos comiendo en fast-food, o con alimentos pre-cocinados que en pocos minutos salen del microondas para ser consumidos en un acto mas practico que ritual. A menudo apetece encerrarse en la cocina, trastear durante unas horas en ella, para obtener ese guiso que será saboreado y valorado, y disfrutado al comerlo. Con la fotografía ocurre lo mismo.
Pronto mostraré resultados. Estoy en proceso de reciclado. De recuperar esa información que estaba dormida en mi cabeza y pensaba que ya jamas usaría de nuevo. Para aplicarla de nuevo.
Comentando con algunos amigos y compañeros de profesión , se sorprenden de mi elección. Me miran con cara perpleja, y incrédulos.
Os lo recomiendo. No sabéis lo que os perdeis. ¿ Imaginar lo que supone salir de casa una mañana a disparar solo 12 retratos o 12 paisajes pausados, que además no veréis hasta 24 horas mas tarde.? Es mágico en serio...
En unos días os muestro los primeros resultados...
"Film is not dead
it just very funny."